
Un hermoso cuento infantil en español para niños de 3 a 6 años. El Canguro Saltador es perfecto para leer antes de dormir.

Había una vez un canguro muy enérgico llamado Carlos. Carlos vivía en Australia con su familia de canguros.
Carlos amaba saltar. Saltaba desde el amanecer hasta el atardecer. Saltaba sobre colinas, sobre arbustos y hasta sobre otras rocas.
"¡Miren cómo salto!" decía Carlos con orgullo.
Un día, Carlos decidió que quería aprender a saltar más alto que cualquier otro canguro. Quería ser el mejor saltador de todos.

Carlos comenzó a entrenar. Cada mañana, saltaba cincuenta veces. Cada tarde, saltaba cincuenta veces más. Cada noche, saltaba cincuenta veces más.
Pero Carlos no estaba mejorando mucho. Siempre saltaba a la misma altura.
Carlos se frustró. "¿Por qué no puedo saltar más alto?" preguntó.
El papá de Carlos lo vio frustrado y fue a hablar con él.
"Carlos," dijo el papá, "saltar alto no solo requiere fuerza, también requiere técnica y práctica con concentración."

El papá de Carlos le enseñó cómo usar su cola para equilibrarse mientras saltaba. También le enseñó cómo usar sus patas traseras empujando al suelo con fuerza.
"También necesitas concentrarte," dijo el papá. "Imagina que estás saliendo del suelo como si el cielo te estuviera llamando."
Carlos intentó estas nuevas técnicas. Se concentró muy fuerte, usó su cola para equilibrarse, empujó con sus patas traseras e imaginó que el cielo lo llamaba.
¡Zas! Carlos saltó más alto que nunca.

Ese año, hubo un concurso de salto de canguros en Australia. Carlos decidió participar.
Muchos canguros vinieron de diferentes partes de Australia. Algunos eran grandes, otros pequeños, otros rápidos, otros lentos.
El concurso comenzó. Los canguros saltaban uno por uno. Algunos saltaban alto, otros no tanto.
Cuando fue el turno de Carlos, se concentró como le enseñó su papá. Usó su cola, empujó con sus patas traseras e imaginó que el cielo lo llamaba.
¡Puf! Carlos saltó más alto que cualquier otro canguro del concurso.

Carlos ganó el concurso. Pero más que ganar, aprendió algo importante: que la práctica, la concentración y aprender de otros son más importantes que solo intentar con fuerza.
Carlos también aprendió a compartir su conocimiento. Después del concurso, otros canguros vinieron a preguntarle cómo había saltado tan alto.
Carlos les enseñó las mismas técnicas que su papá le había enseñado. Compartió lo que había aprendido.
"Gracias, Carlos," dijeron los otros canguros. "Ahora podemos saltar más alto también."
Carlos sonrió. Sabía que ser el mejor no era solo ganar, sino también ayudar a otros a mejorar.
Y cada mañana, Carlos saltaba con otros canguros, enseñándoles cómo concentrarse y usar sus habilidades correctamente.
Fin