
Un hermoso cuento infantil en español para niños de 3 a 6 años. El Gato Que Quería Volar es perfecto para leer antes de dormir.

Había una vez un gato pequeño llamado Gatito. Gatito vivía en una granja con su familia humana.
Gatito era muy especial porque tenía un sueño: quería volar como los pájaros.
Cada mañana, Gatito miraba hacia el cielo y veía a los pájaros volando de árbol en árbol.
"Quisiera poder volar," decía Gatito con suspiro.
El perro Rex lo escuchaba y le decía: "Gatito, los gatos no vuelan. Solo caminan, corren y saltan."
Pero Gatito no podía dejar de soñar.

Gatito tuvo muchas ideas para volar.
Primero, trató de saltar desde una roca alta. ¡Saltó tan alto que parecía volar por un momento! Pero luego cayó suavemente en la hierba.
"Estaba casi volando," dijo Gatito con decepción.
Luego, trató de correr muy rápido con los brazos abiertos. Corrió alrededor del campo, imaginando que sus patas eran alas.
Finalmente, se subió al tejado de la granja y trató de saltar hacia el cielo.
"Nooo!" gritó la niña de la casa. "Gatito, bájate de ahí ahora mismo."

Gatito estaba triste en el tejado cuando dos pájaros lo vieron: un golondrina y un pinzón.
"¿Por qué estás triste, pequeño gato?" preguntó la golondrina.
"Quiero volar como ustedes," respondió Gatito. "Pero no puedo."
Los pájaros se miraron y sonrieron.
"No puedes volar porque tienes cuatro patas, no dos alas," explicó el pinzón. "Pero hay otras maneras de sentirte como si estuvieras volando."
La golondrina agregó: "Puedes saltar alto, correr rápido y trepar árboles. Eso te hace sentir libre como nosotros."

Gatito pensó sobre lo que dijeron los pájaros.
"Tengo razón," dijo Gatito. "Tengo muchas cosas que puedo hacer."
Gatito bajó del tejado y fue al bosque. Trepó un árbol grande y se subió a una rama alta. Desde arriba, podía ver todo alrededor: la granja, los campos, el río.
"¡Wow!" dijo Gatito. "Es como si estuviera volando!"
Desde ese día, Gatito descubrió que trepar árboles era su manera especial de volar. Cada vez que se subía a una rama alta, sentía la libertad del viento en su pelaje.

Gatito aprendió algo muy importante: no todos podemos hacer las mismas cosas, pero todos tenemos nuestras propias maneras especiales de ser libres y felices.
El perro Rex decidió trepar árboles con Gatito. "¡Esto es divertido!" dijo Rex.
Gatito también enseñó a otros gatitos del vecindario cómo trepar árboles.
"Traten de subir a esa rama," decía Gatito. "Desde ahí, sentirán como si estuvieran volando."
Y cada noche, Gatito soñaba no con volar, sino con trepar árboles aún más altos, descubriendo nuevas vistas y sintiéndose libre como un pájaro.
Fin