
Un hermoso cuento infantil en español para niños de 3 a 6 años. El Oso Que Perdió su Sonrisa es perfecto para leer antes de dormir.

Había una vez un oso grande y amable llamado Bruno. Bruno vivía en el bosque con su familia. Tenía una wife muy bonita, una mama, un papa y dos hermanitos.
Bruno era muy feliz, pero un día algo malo pasó. Bruno perdió su sonrisa. No podía sonreír ni cuando comía su miel favorita.
Su mama le preguntó: "Bruno, ¿por qué estás tan triste?"
Bruno respondió: "No lo sé, mama. Simplemente no puedo sonreír."

Los amigos de Bruno en el bosque se preocuparon. El zorro Zorro le dijo: "Bruno, vamos a buscar tu sonrisa."
Zorro y Bruno caminaron por el bosque. Preguntaron a todos los animales si habían visto la sonrisa de Bruno.
El pájaro Pájaro dijo: "Vi algo brillante volando hacia el norte."
Los dos amigos corrieron hacia el norte. En el camino, encontraron al mapache Mapache.
"¿Han visto mi sonrisa?" preguntó Bruno.
Mapache pensó un poco y dijo: "Vi algo sonriendo cerca del arroyo."

Bruno, Zorro y Mapache fueron al arroyo. El agua brillaba bajo la luz del sol.
Mirando en el agua, Bruno vio su reflejo. De repente, recordó algo importante. Recordó que la semana pasada, se había olvidado de decir gracias a sus amigos cuando compartieron sus juguetes con él.
Bruno sintió pena en su corazón. "Olvidé ser agradecido," pensó.
Zorro le dijo: "Bruno, ser agradecido es muy importante. Cuando decimos gracias, nuestros corazones se llenan de alegría."

Bruno volvió a casa con sus amigos. Fue donde sus hermanitos.
"Gracias por compartir sus juguetes conmigo la semana pasada," dijo Bruno con sinceridad.
Luego fue donde sus padres. "Gracias por cuidarme siempre," dijo.
Finalmente, fue donde Zorro, Mapache y Pájaro. "Gracias por ayudarme a buscar mi sonrisa."
Cuando Bruno dijo estas palabras, algo mágico pasó. ¡Puf! Su sonrisa apareció otra vez en su cara.

Bruno estaba muy feliz de tener su sonrisa de vuelta. Desde ese día, siempre decía gracias cuando alguien hacía algo bueno por él.
Aprendió que la sonrisa no se pierde, simplemente se esconde cuando olvidamos ser agradecidos.
Bruno contó esta historia a todos los ositos del bosque. Ahora, todos dicen gracias y sonríen siempre.
La mamá de Bruno le dijo: "Mi querido hijo, ahora sabes que las palabras mágicas pueden hacer que la felicidad vuelva."
Bruno se acostó esa noche con su sonrisa grande, soñando con decir gracias al sol que brillaba en el cielo.
Fin