
Un hermoso cuento infantil en español para niños de 3 a 6 años. La Ardilla que Perdió sus Nueces es perfecto para leer antes de dormir.

Había una vez una ardilla muy trabajadora llamada Anita. Anita vivía en un árbol grande con su familia.
Anita pasaba todo el día recolectando nueces. Tenía muchos lugares donde guardaba las nueces: en huecos del árbol, debajo de hojas, y en rincones ocultos.
Anita era muy organizada. Sabía exactamente cuántas nueces tenía en cada lugar.
Un día, Anita decidió contar sus nueces. Quería saber cuántas tenía para el invierno.

Anita fue a cada lugar donde guardaba sus nueces y las contó.
Primero, contó las nueces del primer lugar: 25.
Luego, contó las del segundo lugar: 32.
Continuó contando hasta que llegó al último lugar. Pero cuando llegó allí, ¡no había ninguna nuez!
Anita estaba sorprendida. "¿Dónde están mis nueces?" preguntó.
Buscó y buscó, pero no las encontró.
Anita estaba triste. Esas eran sus nueces especiales que había guardado con mucho cuidado.

Anita decidió buscar a quién se había llevado sus nueces.
Preguntó a los pájaros: "¿Vieron quién se llevó mis nueces?"
Los pájaros dijeron: "No, no vimos nada."
Preguntó a los conejos: "¿Vieron quién se llevó mis nueces?"
Los conejos dijeron: "No, no fuimos a ese lugar."
Anita continuó preguntando, pero nadie sabía nada.
Finalmente, fue donde una ardilla anciana llamada Abuela.
"Abuela," dijo Anita, "¿sabes quién se llevó mis nueces?"
Abuela pensó y dijo: "Anita, ¿hiciste algo especial el día que guardaste esas nueces?"

Anita pensó. Recordó que ese día había corrido mucho y estaba muy cansada.
"Sí," dijo Anita. "Estaba muy cansada y dejé las nueces en el lugar más cercano para poder descansar más rápido."
Abuela sonrió. "A veces, cuando estamos cansados, hacemos cosas de prisa. ¿Seguro que las dejaste en el lugar correcto?"
Anita pensó más. De repente, recordó que no las había dejado en el lugar habitual. Las había dejado en un lugar diferente porque estaba cansada.
Anita corrió al otro lugar y... ¡sí! Allí estaban sus nueces.

Anita estaba emocionada de encontrar sus nueces, pero también aprendió algo importante: cuando estamos cansados, cometemos errores. Es importante tomar nuestro tiempo y hacer las cosas con cuidado.
Anita también aprendió que es bueno pedir ayuda cuando tenemos problemas. Abuela la ayudó a recordar lo que había pasado.
Desde ese día, Anita tomó más tiempo para organizar sus nueces, especialmente cuando estaba cansada. También agradeció a Abuela por su ayuda.
La mamá de Anita le dijo: "Mi hija, todos cometemos errores. Lo importante es aprender de ellos y mejorar."
Anita asintió. "Entendido, mama. La próxima vez, será más cuidadosa."
Y cada noche, Anita organizaba sus nueces con paciencia, recordando que la prisa a veces causa problemas, pero la calma y la ayuda de otros pueden resolverlos.
Fin