
Un hermoso cuento infantil en español para niños de 3 a 6 años. La Mariposa de Colores Arcoíris es perfecto para leer antes de dormir.

Había una vez una mariposa llamada Maya. Maya era muy especial porque tenía alas de todos los colores del arcoíris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta.
Maya vivía en un jardín muy bonito con muchas flores. Cada mañana, Maya volaba de flor en flor, buscando néctar dulce.
Las otras mariposas tenían alas de un solo color. Algunas eran amarillas, otras azules, y otras eran blancas.
Maya a veces se sentía diferente de las otras mariposas. "¿Por qué yo tengo tantos colores?" se preguntaba.

Un día, un abejito anunció: "¡Hola, amigos! Este año habrá un gran concurso de la mariposa más hermosa."
Todas las mariposas se emocionaron. Prepararon sus alas, las limpiaron y brillaron bajo el sol.
Maya estaba nerviosa. "¿Seré yo la más hermosa?" pensó.
El día del concurso llegó. Muchas mariposas participaron. Algunas tenían alas grandes, otras pequeñas, otras brillantes, otras suaves.

Los jueces eran tres pájaros: el cardenal, el canario y el colibrí.
El cardenal dijo: "Todas las mariposas son hermosas a su manera."
El canario dijo: "Cada color es especial y único."
El colibrí dijo: "Lo que importa es cómo usas tus alas para volar y ayudar a otros."
Los pájaros miraron a todas las mariposas cuidadosamente. Finalmente, fue el turno de Maya.
Maya voló alrededor de los pájaros, mostrando todos sus colores arcoíris. El sol hacía que sus alas brillaran más que nunca.

Los tres pájaros hablaron entre sí. Finalmente, el cardenal anunció: "La mariposa más hermosa es Maya, porque tiene todos los colores del arcoíris y escribe diversidad."
Las otras mariposas aplaudieron. Algunas estuvieron felices por Maya, otras un poco celosas.
Maya se sintió emocionada pero también nerviosa. "No quiero que las otras mariposas se sientan mal," pensó.
Entonces, Maya tuvo una idea. Voló hacia las otras mariposas y dijo: "Gracias a todas. Cada una de ustedes es hermosa también. Su color único las hace especiales."

Las otras mariposas sonrieron. Comprendieron que no era importante quién tenía las alas más bonitas, sino que todas eran especiales a su manera.
Desde ese día, todas las mariposas del jardín volaban juntas, mostrando sus diferentes colores. El jardín se veía como un arcoíris vivo.
Maya aprendió que tener muchos colores no la hacía mejor o peor que las otras. Simplemente la hacía única y especial como todas las demás.
Cada mañana, Maya y sus amigas volaban juntas, cantando canciones y compartiendo néctar de las flores.
El jardinero veía las mariposas y decía: "Qué jardín más bonito, con todas estas mariposas de colores diferentes."
Y las mariposas sonreían, sabiendo que cada color era importante y hermoso.
Fin